La calle del Arco del barrio del Perchel de Málaga.


Fuente: Archivo Díaz de Escobar
    Localizada en el barrio del Perchel entre las calles Montalbán y Malpica, que las limitan de este a oeste, es quizás, una de las más emblemáticas del barrio, fue cuna de mis antepasados, así, en el número 8 (según el censo de 1842), vivieron mis tatarabuelos maternos, Antonio Crossa González (1816-1883) y su mujer, María del Carmen Flores Rubio (1815-?), y ahí también, nacieron sus once hijos, Juan; Antonio; Enrique; Eugenio; Manuel; Salvador; Rafaela; José; Francisco; Teresa y Rafael (1857-1935), éste último, mi bisabuelo, y padre de mi abuelo Juan Crossa Médicis (1896-1982) Facebook de Juan Crossa de Médicis. Asímismo, vivía en dicha casa la madre de Antonio, mi tatatatarabuela Mª Teresa Gónzalez Díaz, viuda de Domingo Crossa Porro.
Al tiempo, sus vecinos del número 10, eran también los abuelos por parte del padre de mi abuela, María López Pérez (1900-1993). Así es, que Antonio López Martín (1814-1879) y Francisca Ardite Navarro (1814-1884) residían en la casa de al lado junto a su prole de otros diez hijos, Manuel; Miguel; Matías; María; Francisca; Antonio; Ramona; Purificación; Fernando y Francisco (1853-1928), mi otro bisabuelo.
Como he descrito y para mi caso particular, el tipo de familia de la época era éste, numerosa, donde la alta natalidad equilibraba la elevada tasa de mortalidad infantil.

Describiendo un poco la fisonomía de la calle, decir que un arco de carpanel con espadaña, era su aspecto más señalado, dándole el nombre a esa vía, que no tenía más de tres metros de ancho, con casas a dos alturas y pareadas de forma continua en toda su longitud.


Fuente: Manolo Garvayo
Pertenecía dicha calle al cuartel o distrito número 23 de la ciudad de Málaga, al que pertenecían también las calles Barragán, Angosta del Carmen, Cuartelejo y la Plaza de San Pedro (según se aprecia en los planos de 1791 de José Carrión de Mula y de 1805 de Onofre Rodríguez). Contaba con diez manzanas de casas, con 495 vecinos, de un total de 2.066 en todo el barrio, según el censo de 1868.

Es la Plaza de San Pedro el núcleo del barrio en esos años, donde se situaba la iglesia de su nombre, la primera parroquia del barrio, dependiente entonces de la iglesia de San Juan.
El discurrir diario, y ya en décadas posteriores, transcurre en torno a las iglesias del Carmen, San Pedro, el mercado y el mar. Siempre el mar, casi todos viven de lo que ofrece el Mediterráneo, sean pescadores, marinos, calafates, jornaleros o sastres, como mi tatarabuelo Antonio. Las mujeres llevan una vida subordinada a criar y cuidar niños sin fin, con jornadas a destajos y donde la recompensa es ver el día siguiente con salud. El personaje típico es el emblemático cenachero, vendedor ambulante de pescado, al que podríamos asociar el término de charrán o también de jabegote. 

Cenachero de Leoncio Talavera, 1877
Las condiciones higiénicas dejan mucho que desear; el hacinamiento, la falta de ventilación junto a la ausencia de saneamientos que provocan filtraciones en el subsuelo, y las frecuentes epidemias de cólera, propagadas casi siempre por las tripulaciones de los barcos que arribaban al puerto (1833-34, 1854-55, 1885, ésta última muy virulenta), causan una alta mortandad, principalmente entre los más pequeños.    
El obispo Armengual de la Mota, perchelero de nacimiento, y tal vez uno de los más ilustres hijos del barrio, legó testamentariamente en 1724 sus rentas para ayudar a sus vecinos, dividiéndolas en tres partes con 200 ducados cada una, incentivando a los agricultores, otra para ayudar a pobres y viudas y otra para dotes de doncellas huérfanas, para casarse o para iniciarse en la vida religiosa.
Combates en las proximidades de la calle del Arco 
durante la tarde del 5 de febrero de 1810, 
entre percheleros y los lanceros del Vístula
Fuente: Esteban Alcántara Alcaide

Ya en sus postrimerías, la dejadez de las autoridades municipales en cuanto a su conservación, hicieron de ella un lugar inadecuado para la habitabilidad, perdiendo la identidad que la caracterizó, siendo demolida casi en su totalidad en los primeros años de la década de los ochenta del siglo XX. 
Fuente: Archivo Díaz de Escobar

Fuente: Archivo Díaz de Escobar

Hoy sólo queda el recuerdo de aquellos que disfrutaron de ese arco, y sirva este artículo como homenaje a ellos.
Autor: Juanjo Romero Crossa, 2019.

Fuentes:
Archivo Municipal de Málaga.
Archivo Episcopal de la Catedral de Málaga.
Archivo Díaz de Escobar de Málaga.
Alcántara Alcaide, E. Málaga frente a la Guerra de la Independencia 1808-12. Algazara, 1996. Málaga.

Comentarios

  1. Enhorabuena Juanjo, me ha gustado mucho tu escrito, que si no te molesta guardaré en mi archivo. Sería de agradecer por quienes amamos Málaga, su historia y sus gente, que dieses un poco más a conocer esa gran historia familiar que has pincelado en este escrito, incluyendo el impulso dado a la navegación malagueña con sus astilleros. Muchas gracias y un abrazo.

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  2. Muchas gracias José Antonio, maestro y amigo investigador, viniendo de ti, esta crítica me anima a continuar contando historias sobre la milenaria Málaga.

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  3. Muchas gracias Juanjo, siempre muy interesante La Historia.
    Como alumna siempre me encantaba esa asignatura. Gracias

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    1. Me alegro que te guste, nuestra ciudad, para bien o mal, siempre sorprende. Afortunadamente, la leyes y el control urbanístico y patrimonial han dado un gran salto adelante. Un saludo.

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